Familia

Cuidar al cuidador: cómo evitar la sobrecarga cuando cuidas de tus padres

La sobrecarga del cuidador familiar no llega de golpe: se acumula entre la pastilla de las nueve, la ducha del martes y las noches en que duermes con el móvil junto a la almohada. Aquí tienes las señales para detectarla a tiempo, una forma de repartir el cuidado entre hermanos, los permisos laborales que reconoce la ley y dónde pedir ayuda.

Mujer cansada apoyada en la encimera de la cocina junto a una taza

En resumen

  • La sobrecarga se instala poco a poco: cansancio que no se pasa, irritabilidad, aislamiento y la sensación de no llegar.
  • La escala de Zarit, que se usa en atención primaria, ayuda a ponerle nombre: coméntala con tu médico o tu enfermera.
  • Repartir tareas por escrito entre hermanos, también con quien vive lejos, evita que todo recaiga en una sola persona.
  • El Estatuto de los Trabajadores reconoce permisos, reducción y adaptación de jornada y excedencia para cuidar de un familiar.
  • Si tu familiar tiene reconocida la prestación por cuidados en el entorno familiar, puedes pedir el convenio especial con la Seguridad Social, cuyas cuotas paga el IMSERSO.

Señales de sobrecarga del cuidador: cómo reconocerla

La Fundación Pasqual Maragall la describe como la sensación de verse superado y sin recursos ante una situación compleja, que suele instalarse poco a poco y pasar desapercibida un tiempo. Estas son las señales de alarma más habituales:

  • Sientes cansancio casi todo el tiempo.
  • Duermes demasiado o muy poco.
  • Te irritas o te enfadas con facilidad, también con tu padre o tu madre.
  • Tienes sensación de soledad, o de que los demás se han desentendido.
  • Has dejado aficiones y planes que antes disfrutabas.
  • Has ganado o perdido mucho peso.
  • Te duele a menudo la cabeza o el cuerpo.
  • Fumas o bebes más que antes.
  • Sientes preocupación o tristeza con frecuencia.
  • Aplazas tus propias citas médicas porque nunca encuentras el momento.

¿Qué es la escala de Zarit y cómo se interpreta?

Es un cuestionario de 22 preguntas que se creó para medir la carga de quienes cuidan a personas con demencia y que hoy se usa también con otros cuidadores. En las consultas de atención primaria se utiliza cada vez más como cribado. Cada pregunta se responde según la frecuencia con que te ocurre, de «nunca» a «casi siempre».

En España se suele interpretar así la puntuación total:

  • 46 puntos o menos: sin sobrecarga.
  • De 47 a 55: sobrecarga leve.
  • 56 o más: sobrecarga intensa.

Son puntos de corte de referencia, no un diagnóstico, y algunos especialistas advierten de que puntuar bajo no significa que no necesites apoyo. Si te reconoces en las señales anteriores, pide a tu médico de familia o a tu enfermera que te la pasen y habla con ellos de cómo estás.

Cómo repartir el cuidado entre hermanos: un ejemplo semanal

Repartir no es dividir a partes iguales, sino que cada uno asuma lo que de verdad puede sostener. Este es un ejemplo con tres hermanos: una vive cerca, otro trabaja a turnos y otra vive fuera de València.

CuándoQuéQuién
De lunes a viernes, de 9 a 11Aseo, desayuno y medicaciónUna cuidadora por horas o la ayuda a domicilio municipal
Lunes y jueves por la tardeCompra, visita y paseoLa hermana que vive cerca
Martes y miércoles por la tardeMerienda, cena y conversaciónEl hermano a turnos, en sus semanas de mañana
Cada semana, a distanciaCitas médicas, recetas, facturas y papelesLa hermana que vive fuera
Fines de semanaComida en familia y turnos para quedarseRotación entre los tres
Domingo por la nocheLlamada de 15 minutos para revisar la semanaLos tres

Ponedlo por escrito, en un grupo de mensajes o en un calendario compartido, y revisadlo cada mes: las necesidades cambian. Quien vive lejos puede asumir gestiones a distancia y relevar en vacaciones.

Cómo pedir ayuda sin sentir que fallas

«Pedir ayuda no significa renunciar al compromiso con el cuidado», recuerda la Fundación Pasqual Maragall, que señala compartir tareas como una de las medidas más eficaces para prevenir el agotamiento. Algunas ideas para hacerlo:

  • Pide tareas concretas, con día y hora: «¿Puedes llevarla al oculista el jueves a las diez?» funciona mejor que «a ver si me echáis una mano».
  • Acepta que los demás lo hagan a su manera, aunque no sea la tuya.
  • Cuenta lo que haces cada semana: a menudo el resto de la familia no lo sabe.
  • Habla de cómo estás con tu médico de familia, y de los apoyos que existen con la trabajadora social de servicios sociales.

Respiro: descansar también es parte del cuidado

Parar no es un lujo. Reservar tiempo para ti ayuda a mantener el equilibrio emocional y a sostener el cuidado durante más tiempo.

  • Un hueco fijo para ti

    Una tarde a la semana que no se negocia, para tu salud, tus amigos o simplemente dormir.

  • Centro de día

    Además de atender a tu familiar, da a quien cuida horas de descanso. Se puede pedir a través de la dependencia.

  • Programas de respiro

    Existen programas pensados para dar periodos temporales de descanso. Pregunta en servicios sociales qué hay en tu zona.

  • Grupos de apoyo

    Compartir con otras familias reduce la sensación de aislamiento. Pregunta en las asociaciones de familiares de la enfermedad de tu padre o tu madre.

  • Tu propia salud

    No aplaces tus revisiones ni tus tratamientos. Si duermes mal o estás triste, coméntalo con tu médico.

  • Relevo profesional en casa

    Una cuidadora unas horas o una noche te permite descansar sabiendo que tu familiar está atendido. Es lo que hacemos en respiro familiar.

Permisos laborales para cuidar de un familiar

Si trabajas por cuenta ajena, el Estatuto de los Trabajadores te reconoce estos derechos. Tu convenio colectivo puede mejorarlos.

DerechoEn qué consisteArtículo
Permiso por enfermedad grave u hospitalizaciónCinco días retribuidos si tu cónyuge o pareja de hecho, un pariente hasta segundo grado (padres, suegros, abuelos o hermanos) o quien conviva contigo y necesite tu cuidado tiene un accidente o una enfermedad graves, es hospitalizado o se opera sin ingreso pero necesita reposo domiciliario.37.3.b
Ausencia por fuerza mayorHoras retribuidas equivalentes a cuatro días al año cuando la enfermedad o el accidente de un familiar o conviviente hacen indispensable tu presencia inmediata.37.9
Reducción de jornadaEntre un octavo y la mitad de la jornada, con reducción proporcional del sueldo, para el cuidado directo de un familiar hasta segundo grado que no pueda valerse por sí mismo y no tenga actividad retribuida.37.6
Adaptación de jornadaDerecho a pedir cambios de horario, de distribución de la jornada o teletrabajo. La empresa debe negociarlo contigo durante un máximo de 15 días y, si lo deniega o propone una alternativa, explicar por escrito sus razones.34.8
ExcedenciaHasta dos años, salvo que el convenio fije más, y se puede disfrutar por partes. No se cobra sueldo, pero cuenta para la antigüedad y el primer año se reserva tu puesto.46.3

Resumen del texto consolidado del Estatuto de los Trabajadores (BOE). Ante cualquier duda, consulta tu convenio, a la representación sindical o a un graduado social.

Convenio especial de cuidadores no profesionales: cotizar mientras cuidas

Si la resolución de la dependencia de tu familiar reconoce la prestación económica para cuidados en el entorno familiar y tú eres la persona cuidadora no profesional, puedes suscribir un convenio especial con la Seguridad Social. Desde el 1 de abril de 2019, las cuotas las abona directamente el IMSERSO.

Pídelo pronto: si lo solicitas en los 90 días naturales siguientes al reconocimiento de la prestación, tiene efectos desde esa fecha; si no, desde el día en que lo pides. Si todavía no habéis pedido la dependencia, en nuestra guía de la dependencia en València te explicamos por dónde empezar.

Más apoyo para quien cuida

Preguntas frecuentes sobre la sobrecarga del cuidador familiar

¿Cuántos días de permiso tengo si ingresan a mi padre?

Cinco días retribuidos, según el artículo 37.3.b del Estatuto de los Trabajadores. Valen para el accidente o la enfermedad graves, la hospitalización o la operación sin ingreso que requiera reposo domiciliario de tu padre o tu madre, y también de suegros, abuelos, hermanos y otros parientes hasta segundo grado, del cónyuge o pareja de hecho y de quien conviva contigo y necesite tu cuidado. Tu convenio puede mejorarlo.

¿La excedencia para cuidar de un familiar se cobra?

No. Durante la excedencia no cobras sueldo, pero el tiempo cuenta para la antigüedad y el primer año tienes reservado tu puesto; después, la reserva es a un puesto del mismo grupo profesional o categoría equivalente. Dura como máximo dos años, salvo que tu convenio fije más, y se puede tomar por partes.

¿Puedo cobrar por cuidar de mi madre?

La ley de dependencia contempla una prestación económica para cuidados en el entorno familiar, que se reconoce, si procede, en el Programa Individual de Atención (PIA) después de la valoración del grado. Pregunta por ella en servicios sociales al pedir la dependencia. Si se reconoce y tú eres quien cuida, puedes además suscribir el convenio especial con la Seguridad Social.

¿Y si no tengo hermanos con quien repartir?

Entonces el reparto se hace con otros apoyos: la ayuda a domicilio municipal, el centro de día, la teleasistencia, vecinos y amigos para tareas concretas y ayuda profesional unas horas a la semana. Haz la lista de lo que más te agota y busca un apoyo para cada cosa. Y protege tu tarde de descanso como si fuera una cita médica.

Fuentes consultadas

Equipo de Vitta Clara Valencia

Guías prácticas de Vitta Clara Valencia, la sede en València de Vitta Clara, para familias que cuidan de una persona mayor en casa. Es información general: no sustituye el consejo de su médico o de su enfermera.

Cuidar de tus padres sin quedarte sin fuerzas

Si necesitas relevo, pide una valoración gratuita en casa. Vemos contigo qué tareas te agotan, qué apoyo tiene sentido y qué ayudas públicas podéis pedir en paralelo, y te lo dejamos por escrito, sin permanencia ni matrícula.